Por Matias Guffanti-Coordinador de Sudamérica de OUR VOICE-11 marzo 2019

La división es el enemigo más grande de la revolución. Sin libertad; sin inclusión; sin igualdad de género; ni respeto por cada cultura; por cada pensamiento espiritual, filosófico o ideológico que no sea opresor, sino liberador; ni reconocimiento por toda y todo mártir, por las justas y los justos y aquellas y aquellos de buena voluntad; como así, sin empatía por cada sufriente de cualquier injusticia más allá de su procedencia o color; no existe lucha profunda que enfrente y golpee a este sistema salvaje de anti valores, que nos somete a todas y a todos desde nuestro interior y exterior.
Las injusticias deben enfrentarse en una conciencia colectiva de unidad, que nos conciba como hermanas y hermanos, hijas e hijos del mismo Sol y la misma Tierra, que nos cría y nos crece sin ninguna discriminación.
La revolución debe nacer sin competencias ni rivalidades entre las víctimas unidas en pos de una justicia social auténtica y completa. Por la liberación de todo pueblo y ser, contra cualquier tipo de dominación.
No importa nuestro nombre, idioma u organización. La transformación será colectiva o no será.
Unidas y unidos contra el mismo enemigo: el sistema capitalista. Somos una, somos uno. Somos Iguales. Fuerza de resistencia y de lucha frente al poder de explotación.