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Por Saverio Lodato – 13 de febrero del 2020

Hubo una época en que la mafia disparaba, pero su existencia se negaba espasmódicamente.

Que los delitos fueran en racimos, a veces en centenas, no alcanzaba para que los negacionistas desistieran, porque a la mafia no querían verla, ni definirla, ni llamarla por su nombre. Y para hacerlo, utilizaron lo que podríamos denominar un chiste tomado de los tiempos modernos: un delito vale uno. Las sumas aritméticas no dan un fenómeno criminal y, mucho menos, una organización secular y secreta (que en Italia ha existido durante más de siglo y medio).Nole corresponde al poder judicial –el tema, como se puede ver, tiene raíces muy antiguas– estar en contra, reprimir, sofocar.

Por ahora, en las bibliotecas, sólo figura la mafia que disparaba, hay miles de títulos. Esos libros, no todos del mismo modo, contribuyeron enormemente a silenciar para siempre a los negacionistas de entonces. Infundiendo, en amplios sectores de la población, corrientes instintivas de repulsión. Sin embargo, esto no significa que los negacionistas, expulsados por la puerta, no hayan regresado por la ventana. Diciéndonos –actualmente– que, dado que ya la mafia que no dispara, la mafia no existe más, ha sido derrotada por esa magistratura y por esas fuerzas policiales a las que, durante décadas, les negaron autoridad para hacerlo.

Y he aquí un libro contra la corriente, una pesada acusación, que habla abiertamente de Estado-mafia, mafia-Estado y sus eternas tratativas (Ver la revisión articulada de Giorgio Bongiovanni).

Nos referimos al nuevo libro del juez Sebastiano Ardita –treinta años en la primera línea entre Catania, Messina y Roma; fiscal, director de la Oficina de Detenidos y hoy miembro del CSM– con un título que no tiene la intención de tranquilizar a nadie: "Cosa Nostra S.p.A".

Sin embargo, estamos en presencia de un libro que, aunque trata de la mafia, a la mafia se la vislumbra en el fondo. Y que se va a inscribir –ya veremos por qué– en un nuevo género, el de los libros que nos dicen cómo, y sin disparar, la mafia se ha convertido en la quintaesencia de un poder que durante años ha bloqueado, paralizándola, a una ciudad entera. Estamos hablando de Catania y es de Catania que Ardita habla en su nuevo libro.

Catania ha disfrutado, más de lo necesario, del cono de sombra de las investigaciones, mientras los reflectores apuntaban a la ciudad de Palermo, marcada, hace cuarenta años, por la espectacular ferocidad corleonesa y, por lo tanto, mucho más apetecible para los medios.

Son páginas negras de una historia que parece haberse desvanecido: el asesinato del periodista y escritor Giuseppe Fava; los grandes contratos de las obras públicas y los Cavalieri del Laboro de Catania, Costanzo, Rendo, Graci y Finocchiaro; las estrechas relaciones entre las pandillas de Totò Riina y las de Nitto Santapaola; la masacre en la circunvalación de Palermo, como un favor de los "palermitanos" a los "cataneses" para asesinar al jefe Alfio Ferlito; el sacrificio del general Carlo Alberto dalla Chiesa; el del policía "catanés" Beppe Montana; los palacios de Orleans (Sede del Gobierno en Palermo, ndt) y de los Normandos (Sede del Parlamento de Sicilia, ndt), donde todo está ubicado, el inframundo, los titiriteros y los títeres. ¿Y hoy?

Ardita, que es un magistrado de excelencia en el frente antimafia, comienza desde allí. Tira del hilo, con fulgurante flash, para llegar a hoy. Y el lector, por cierto, en estas páginas encontrará no sólo al magistrado, sino también los tormentos y la pasión civil de un hombre.

Ardita explica, con un enfoque analítico, no sólo el mapa de las pandillas y sus intereses en la ciudad del Etna, sino sobre todo la forma en que esa mafia logró experimentar con un modelo ganador, al impregnar con su presencia a todos los componentes sociales y políticos que –teóricamente– habrían tenido la oportunidad y el deber, de oponerse al poder de la mafia.

Algunos nombres modernos se repiten: Raffaele Lombardo, ex presidente de la Región de Sicilia, Mario Ciancio Sanfilippo, el editor propietario de periódicos y televisoras privadas con intereses en grandes áreas comerciales, hasta un enigmático Calogero Montante, que a alguien debe responder (¿o no?). Todos nombres que, todavía hoy, tienen procesos abiertos y en vías de definición. Pero Ardita observa, describe, no ataca. Lo cual es más que suficiente.

Dice Ardita: "Uno de los motivos por los que la mafia se está volviendo invisible e invencible radica en el hecho de que sólo se reconoce su dimensión jurídica, que corresponde en gran medida a su visión militar. Se lucha sólo si se es visible y si se cumplen los requisitos del artículo 416 bis del Código Penal. El modelo de Catania que establece un pacto entre los poderes civiles y criminales ha hecho que el negocio de Cosa Nostra se vuelva invisible. Nadie ha jamás intentado hacer una investigación 'química' para comprender de qué está hecho el entorno natural en el que opera".

Y aquí está. Este libro es el resultado del análisis químico de por qué una ciudad que en los años 80 se jactaba del pomposo título de "Milán del Sur", hoy se ha hundido irremediablemente.

Hay una prueba de fuego en el razonamiento del magistrado: la represión todavía tiene algún efecto en las pandillas militares tradicionales. Por otro lado, es absolutamente ineficiente en lo que respecta a los grandes poderes, a los cuellos blancos, a las fuerzas económicas y políticas, a las que se puede definir como para mafiosas. Ardita se detiene extensamente en el delito de concurso externo, muy temido por los cuellos blancos, argumentando que no es una coincidencia que, legalmente hablando ,siga siendo una cáscara vacía. Simplifica: "Sin los aliados con los que cuenta Cosa Nostra ya habría desaparecido. Desde la fuga de su jefe destacado Matteo Messina Denaro, hasta la conservación de su conspicuo patrimonio. Y ya no es creíble que quienes garantizan su apoyo lo hagan porque temen ser asesinados. Porque la mafia puede permitirse cada vez menos actos de violencia visible. Cuanto más se esconde, más crecen los auxilios externos, que se han convertido en muchos. Pero muy pocos de ellos son castigados... El concurso externo se combate hoy de manera reducida e insuficiente". Invitamos, finalmente, a leer un capítulo iluminador: "Antimafia del ghetto al lobby".

Al principio dijimos que el libro se va a inscribir en un nuevo género: en el de esos textos que rebaten, punto por punto, a los negacionistas de ayer y de hoy.

Pero de qué mafia derrotada hablamos, dice Ardita en estas páginas.

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*Foto de Portada: www.lasicilia.it 

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