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giorgiobongiovanniCómo dar cabida a las mentiras en los periódicos

Por Giorgio Bongiovanni – 4 de enero del 2020

En dos días Italia, cuarenta años después del crimen, volverá a recordar a Piersanti Mattarella, hermano del actual jefe de Estado pero, en primer lugar, presidente de la Región Siciliana quien, con valentía, se interpuso en el camino de la mafia en la isla llevando a cabo una verdadera campaña de renovación moral de la política en Sicilia.

Una historia sobre la cual la Fiscalía de Palermo trata de arrojar luz, tanto es así que desde hace algún tiempo se ha reabierto el archivo de la investigación, en busca de los asesinos del político demócrata cristiano que permanecieron desconocidos hasta hoy, luego de las condenas de los miembros de la cúpula como autores ideológicos del mismo.

Pero ¿qué pasa en el país de las medias verdades?

Pasa que algunos periódicos como Il Dubbio dan voz a terroristas de extrema derecha como el ex jefe del Núcleos Armados Revolucionarios, Valerio Fioravanti, quien se permite "disparar" contra la memoria de Giovanni Falcone, alegando que el mismo habría emitido el mandato de atacarlo porque habría sido presionado ("Giovanni Falcone no creía en mi culpabilidad, él mismo me dijo que tenía que proceder igualmente contra mí debido a las presiones que recibió").

Por ese crimen, Fioravanti fue llevado a juicio junto con otro ex NAR, Gilberto Cavallini, y ambos fueron absueltos, a solicitud de la Fiscalía, por insuficiencia de pruebas. Absolución que sostuvo el Tribunal de Casación. Pero la "pista negra" ha permanecido siempre en segundo plano.

Fioravanti, tal como lo hizo cuando fue escuchado como prueba en el juicio de la masacre de Bolonia, donde fue imputado Cavallini, dijo que unos días después de la famosa transmisión de Samarcanda, donde Leoluca Orlando (entonces alcalde de Palermo) acusó a Falcone de "mantener los papeles en los cajones", éste habría ido a él. "Falcone vino a mí a la prisión de Rebibbia, donde estaba recluido – sostuvo el ex NAR –hizo salir a su escolta y colaboradores de la habitación y, después de preguntarme si necesitaba un abogado, me dijo '¿Ha visto televisión? ¿Entiende que si no procedo me convertiré, también yo, en un socio de la P2? Esta es la explicación por la cual Falcone tuvo que dar la orden de arresto en mi contra".

Que el terrorista Fioravanti, sentenciado en forma definitiva junto con Francesca Mambro por la masacre de la estación de Bolonia del 2 de agosto de 1980, diga que Giovanni Falcone procedió contra él porque había varios elementos puestos en juego por él y Cavallini, no es suficiente para una condena en el proceso, pero es absolutamente "indiciario".

Contra ellos estaban las declaraciones de ciertos "camaradas" arrepentidos (aunque algunos serán investigados y condenados por calumnias como Izzo y Pellegriti), un expediente desarrollado por el Alto Comisionado Antimafia y también estaba el reconocimiento de la esposa de Mattarella, Irma Chiazzese, sorprendida por los "ojos de hielo" que ni siquiera se derritieron cuando el arma se atascó después de los primeros disparos dirigidos a su esposo.

La mujer hizo una descripción del asesino, indicado como un hombre joven de unos 25 años, de alrededor del metro setenta, cabello castaño, con una constitución robusta y un "andar de oso". Y también estaba el reconocimiento de Fioravanti.

Casualmente, "Giusva" Fioravanti era llamado "Oso" en su entorno, precisamente porque tenía un andar "bamboleante". "Su forma casi juguetona de moverse – declaró Giovanni Soldone, otro arrepentido de los NAR, a Giovanni Falcone–confundía a las víctimas, quienes notaban sus verdaderas intenciones cuando ya era demasiado tarde".

Pero esos elementos no fueron suficientes debido al hecho de que los dos principales colaboradores de justicia de las filas de Cosa Nostra, Tommaso Buscetta y Francesco Marino Mannoia, se habían asegurado de que los dos neofascistas fueran ajenos al crimen.

giovanni falcone y las mentiras de los medios

Este elemento es también reportado por Il Dubbio, que además informa las palabras de Buscetta a la Comisión Parlamentaria Antimafia. Asimismo, fueron de alguna manera disminuidas las consideraciones sobre el delito del mismo Falcone ante la Comisión Parlamentaria Antimafia del 3 de diciembre de 1988 ("No habló sobre eso con énfasis, sino con cautela").

Sin embargo, en esa ocasión, el juez asesinado en Capaci el 23 de mayo de 1992 declaró claramente que la investigación era "extremadamente compleja porque es una cuestión de entender si y en qué medida 'la pista negra' es una alternativa a la de la mafia o si compenetra la de la mafia, lo que podría significar otros nexos y, sobre todo, la necesidad de rehacer la historia de ciertos eventos en nuestro país, incluso desde tiempos muy lejanos". Luego insertó el crimen, recordando las palabras de Pio La Torre ("hubo un período de la vida siciliana en el que la política se hizo a golpe de ametralladoras"), en un cierto contexto: "Los homicidios exquisitamente políticos son: el asesinato de Mattarella y, antes, el asesinato de Reina(el secretario provincial de la DC asesinado en 1979), La Torre, y en algunos aspectos podría ser un homicidio con ribetes políticos y de un cierto tipo de política el asesinato de Roberto Parisi (empresario asesinado en 1985, ndr).

Las emboscadas, definidas por el juez instructor palermitano como "materia incandescente", se conocen como "asesinatos de tipo mafioso, pero cuyo motivo no es ciertamente mafioso, o en cualquier caso no es exclusivamente mafioso". Entonces, en esa audiencia, se establece una conexión entre la mafia, Sindona y el golpe Borghese.

Las palabras de Buscetta, incluso si fuera el oráculo de Delfos, están subrayadas por Il Dubbio ("La Cosa Nostra no hace que dos fascistas actúen para matar a un presidente de la Región. Es un contrasentido"), así como se informa en un extracto de las palabras de Falcone a Marcelle Padovani sobre crímenes excelentes, donde él afirma: "no es concebible, conociendo las férreas reglas de la mafia, que un asesinato 'excelente', decidido al más alto nivel de la Comisión, se confíe a alguien más que a hombres del organización de fe comprobada, los que deberían haber informado previamente sólo a los líderes del territorio donde se llevaría a cabo la acción".

Buscetta fue, sin duda, uno de los arrepentidos más importantes de Cosa Nostra, pero sus conocimientos deben ser contextualizados en ese momento. Durante algún tiempo ya no estuvo presente en Sicilia y no debe olvidarse que, en ese momento, cuando los corleoneses estaban en el poder y Michele Greco estaba en la cima de la Comisión Provincial, las reglas sobre los métodos para cometer asesinatos y crímenes fueron violadas casi sistemáticamente.

A la luz de los muchos hechos que surgieron con el tiempo, Buscetta, si estuviere vivo, se hubiera sorprendido al ver en qué se había convertido Cosa Nostra. Sin perjuicio de lo dicho hasta incluso sus "compinches" del pasado, Stefano Bontade y Gaetano Badalamenti, tenían otras y altas relaciones con las fuerzas policiales, aunque estaba expresamente prohibido entrar en este tipo de relación dentro de Cosa Nostra.

El dato que señala que Cosa Nostra no depende de otros sujetos para cometer crímenes es desmentido hoy por lo que declaró un colaborador considerado confiable como Gaspare Spatuzza, quien participó activamente en la masacre de Capaci y, aún más a fondo, en la de via d'Amelio. No estaba afiliado en ese momento, pero supervisó varias etapas del ataque del 19 de julio de 1992.

También contó sobre la inquietante presencia de un hombre que no era de Cosa Nostra, cuando se llenó el automóvil de explosivos. Cuando declaró en el juicio, dijo además que creía que "las masacres de Capaci y Via d'Amelio habían tenido una preparación técnica mucho más precisa que la de otras masacres". El arrepentido de Brancaccio informó que el "técnico" que la familia mafiosa de Brancaccio tenía a su disposición para los ataques explosivos era Salvatore Benigno, definiéndolo como "escasamente preparado, como lo demuestran los ataques fallidos contra Maurizio Costanzo y los carabineros en el Estadio Olímpico. En ambos casos, las modalidades eran de operación remota como en via D'Amelio. Pero en via D'Amelio puedo decir que hubo otra mano técnica". Volviendo a Buscetta, que niega cualquier participación entre Cosa Nostra y los terroristas, según algunas reconstrucciones, él era la persona adecuada para contactar con los terroristas de las Brigadas Rojas que habían estado detenidos, puesto que había tenido la oportunidad de conocerlos en algunos centros penitenciarios del norte de Italia, en la época de los hechos del secuestro de Moro. Los colaboradores de justicia hablaron de reuniones en la Comisión Provincial en las que los jefes de la mafia Bontade y Badalamenti querían trabajar para "salvar" a Moro, mientras que el jefe de la mafia, Pippo Calò, incluso habría intervenido gritando contra el jefe de Villagrazia: "Stefano ¿acaso no entendiste que políticos prominentes de tu partido (Democracia Cristiana, ndr) no lo quieren libre?".

falcone 3

Luego está esa extraña coincidencia de crímenes excelentes (como el del General dalla Chiesa, Falcone o Borsellino) donde documentos muy importantes desaparecieron misteriosamente de las casas, oficinas o maletines de los sujetos afectados. Lugares que no pueden ser alcanzados por simples mafiosos, lo que nos deja pensando no sólo en una convergencia de intereses sino también en la participación de sujetos externos a Cosa Nostra en masacres, ataques y asesinatos.

También hubo hechos sorprendentes en los albores de nuestra República, en masacres como la de Portella della Ginestra, donde no sólo dispararon los hombres de la pandilla Giuliano sino, muy probablemente, también otros sujetos. Hechos sobre los cuales aún existe un grave, y culpable, secreto de Estado.

Incluso la "masacre del Rápido 904", también conocida como la "masacre de Navidad", en la que murieron 16 personas y 267 resultaron heridas, todavía hoy aparece como una "zona gris" de la historia de Italia.

En esa masacre de 1992 se dictaron condenas definitivas por la muerte del "cajero" de Cosa Nostra Pippo Calò, sus ayudantes Guido Cercola y Franco D'Agostino y el técnico electrónico alemán Friedrich Schaudinn. El ex diputado del MSI Massimo Abbatangelo fue condenado sólo por la tenencia del explosivo, junto con cuatro miembros de la Camorra. El móvil se identifica en la durísima respuesta de la mafia a las revelaciones de Tommaso Buscetta y a las más de trescientas órdenes de arresto emitidas por Giovanni Falcone.

Totò Riina también será juzgado en el 2013 como autor intelectual, aunque luego, en el 2015, fue absuelto por la aplicación del in dubio pro reo.

Sólo la presencia de Schaudinn indica que no era tan raro, en Cosa Nostra, utilizar personas externas para realizar ciertos crímenes.

En las motivaciones de la sentencia del juicio contra Riina, los jueces, para delinear el "cúmulo de intereses convergentes" que habría sido el trasfondo de la masacre, recuerdan cómo el camorrista Missi "alardeaba de tener marcadas simpatías neofascistas" y "cultivaba proyectos políticos subversivos", mientras que "los lazos con exponentes de la pandilla Magliana ya ponían a Calò como el vínculo entre el 'poder de la mafia y los círculos subversivos de derecha'".

Una "pista negra" que regresa y atraviesa varios hechos.

Las noticias de hoy, informadas por el periódico La Repubblica, también han reabierto el archivo sobre la muerte de Michele Reina. Incluso en ese homicidio, los asesinos permanecen desconocidos mientras que sí se conoce el arma utilizada, una de calibre "38".

¿Quiénes en el pasado fueron los sospechosos de ser los posibles ejecutores? Sólo el dúo habitual, Fioravanti y Cavallini. En ese momento, sin embargo, la investigación fue archivada. Los magistrados de Palermo, que compararon las armas utilizadas por el asesino neofascista Gilberto Cavallini para matar al magistrado Mario Amato (que tuvo lugar en Roma el 23 de junio de 1980) con las balas que mataron a Mattarella, incluso si la comparación no fue posible debido a que las balas se habían oxidado, también pusieron su mirada en esta dirección.

En un país libre como el italiano, todos pueden tener la opinión que consideren apropiada, pero darle voz a un terrorista como Fioravanti para que cuente disparates y falsedades sobre Falcone, como si hubiera sido presionado en sus investigaciones, es un insulto a la inteligencia. Es como si se dijera que el juez no murió por la explosión de la carretera de Capaci, sino por un accidente de tránsito.

Y aún más grave es que el "absurdo" se use para disminuir y proyectar sombras sobre una investigación que podría agregar un elemento adicional en la revelación del Sistema Criminal.

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Foto de portada © Shobha

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