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01ExComandantedelaArmadaNacionalFotowwwteledoceComTORMENTAS QUE NO ERAN LAS DEL EX COMANDANTE HUGO VIGLIETTI

La Justicia determinó que ex jerarca no cometió fraude ni uso dineros en provecho propio

Por Jean Georges Almendras

Admitamos que de un tiempo a esta parte la transparencia en la gestión pública (del Estado) no es moneda corriente. Dentro y fuera del Uruguay los casos de corrupción han sido tema preferido de los medios de comunicación. Una preferencia genéricamente obligatoria, porque al final de cuentas, el derecho a la información y a la libertad de expresión, constituye uno de los componentes de una democracia. Ahora bien, paralelamente, nos consta, al menos desde nuestro puesto de observación, que  al hombre moderno le resulta más conveniente (aclaro que no dije “más cómodo”) distanciarse de los parámetros de la legalidad, en el ejercicio del poder, para obtener réditos, económicos, preferentemente. Es una constante,  de 02AlOficialVigliettinoselecomprobofraudeoilicitoeconomicoalgunonuestros días.  Pero la corrupción en filas del Estado (entre sus funcionarios), en el sentido más amplio del término, es una sola. No tiene niveles. No tiene categorías. Tiene consecuencias. Y esas consecuencias solo se advierten cuando los casos de corrupción han sido ventilados y en definitiva han sido llevados a los estrados judiciales. Entonces, las investigaciones en curso, echan aguas claras sobre el o los involucrados y es cuando, ya destapados todos los tarros se pueden conocer las particularidades de cada caso. Y conocer esas particularidades nos da la tranquilidad para luego hacer comentarios, reflexionar, editorializar o sencillamente, separar la paja del trigo, en cuanto a personas se refiere.

Oportunamente, desde estas páginas, hemos hecho referencia a los presuntos casos de corrupción que han sido investigados por la Justicia especializada en  Crimen Organizado, del Uruguay, respecto  a las gestiones administrativas llevadas a cabo por Oficiales de la Armada Nacional. Y por supuesto, hemos reprobado y hemos denunciado dichas prácticas, porque esencialmente y lejos de constituirse en  hechos delictivos, cercenan notoriamente la buena fe y la imagen de una fuerza del  Estado.  

Dentro de este contexto, y muy especialmente, hoy quiero dedicarme a un caso en particular. El caso del ex Comandante de la Armada Nacional Hugo Viglietti. Según el fallo de la Justicia, y en el marco de la causa que  investigo irregularidades en compras de la Armada entre los años 2003 y 2008, se resolvió su procesamiento sin prisión. El auto de procesamiento fue dictado por el Juez  Néstor Valetti.
Sabía perfectamente que el ex jerarca de la Armada Nacional, Hugo Viglietti, estaba siendo investigado desde hace unos pocos años, y al momento de darse a conocer  públicamente su procesamiento sin prisión, me encontraba en Sicilia, Italia, como enviado especial al homenaje que año tras año se realiza al juez antimafia Paolo Borsellino, asesinado por Cosa Nostra en el año 1992.
Conozco a Hugo Viglietti hace muchos años. Profesionalmente hemos compartido muchos eventos  y nos hemos cruzado muy amistosamente en los muelles pertenecientes a la Armada Nacional, en el Puerto de Montevideo. Y con el tiempo, entablamos una amistad sincera aunque no cotidiana. Y ya desde un primer momento lo percibí como un hombre recto. Un hombre honesto y luchador. Un noble integrante de la Fuerza de Mar. Marinero por excelencia y 03BuquesdelaArmadaNacionalFoto970UniversalComfuncionario honesto. ¿ Y cómo fue que las circunstancias de su vida profesional lo llevaron a ser investigado por la Justicia, por un presunto caso de corrupción?. Cuando salió a luz pública su nombre por primera vez, no tuve dudas, de su inocencia. Su perfil no era (ni es) el del hombre que puede atreverse a una maniobra fraudulenta. En ese momento, cuando las aguas sucias de sus colegas comenzaron a salpicarlo le hablé incluso de hacer una nota para contribuir a la causa de su inocencia. Pero la rutina de la redacción y mis otras obligaciones profesionales fueron enlenteciendo mi aporte mediático. Y repentinamente, justo cuando me encuentro fuera del país, sobreviene la resolución  del Juez  Valetti.
Conozco la personalidad de Hugo Viglietti.  En todo ese  prolongado lapso que demandó la investigación debe haber sido para él  un verdadero sufrimiento. Una verdadera ingratitud de la vida, verse bajo sospecha de haber participado con sus pares, en maniobras fraudulentas o enriquecimientos ilícitos.
Estaba seguro, que Hugo no era capaz de tales comportamientos.  Y él mismo, en esos meses de idas y contramarchas en la orbita judicial, por todos los medios lo dijo, con la mirada en alto y con la verdad en las manos. Por ejemplo, en el mes de mayo de este año, en una aparición Pública a través de una carta enviada al Portal Montevideo, Viglietti declaró  que no estaba involucrado en los cuatro procesamientos que se dieron ese mes por faltante de dinero en el Servicio de Hacienda y Contabilidad (SECOM) de la Armada. Y por si fuera poco, en una carta  se refirió al caso de las compras ficticias asegurando: “He sido investigado por tres procesos de compra en los cuatro años que comandé la Flota. En uno de ellos se confirmó plenamente que estaba el material efectivamente comprado y en los otros dos autoricé y asumí la responsabilidad desde el principio, que vinieran otros repuestos que eran más críticos para la seguridad de nuestros viejos barcos, en lugar de los originalmente pedidos (no existía otra alternativa posible)”. Y luego remarcó:” repuestos que responden a compras reales, todas reales y que están debidamente documentados, pues ordené estrictamente que todo fuera documentado y consta hasta la firma del tripulante que recibió el material en cada buque. En esos dos puntuales casos ninguno de mis subordinados ni yo, por supuesto, tocó un solo peso. Y los únicos beneficiados fueron las tripulaciones de esos viejos buques que salieron a enfrentar su sacrificada y riesgosa tarea, con un poco más de seguridad en elementos salvavidas y en los repuestos esenciales que los Jefes de Máquinas y los Comandantes pedían”

Las actuaciones judiciales derivaron en el procesamiento sin prisión de Hugo Viglietti, por el delito de “abuso innominado de funciones”. No hubo motivos para definir fraude. No hubo aprovechamiento económico ni tampoco  otro tipo de malversaciones.
Hugo Viglietti mismo, en una carta posterior a esos días nefastos –de incertidumbre, antes de la resolución judicial-  que hizo llegar a su círculo de amigos y allegados más cercanos (entre los cuales me incluía, lo que agradezco sinceramente) cerraba el capítulo diciendo “Final de una pesadilla”. Unas líneas, con sabor a reflexión, que epilogaban todo el calvario que le tocó vivir a lo largo de cuatro años. Unas  líneas, que considero valiosas y que me atrevo a publicarlas, aún sin su consentimiento, porque entiendo que todos los dichos de Viglietti, no ocultan nada. Y todos sus dichos han sido ya difundidos por él mismo en facebook. Dichos y expresiones que lo enaltecen bastante más allá de los dictámenes judiciales en curso.

04HugoVigliettinuncaestuvoenlosescenariosdelacorrupcionFotowwwSubrayadoComUyCon la transparencia humana que lo caracteriza, reflejo fiel de su alma redoblada en pureza y en valores, Viglietti nos decía: ”El juez rechazó el pedido de la fiscal de procesamiento con prisión para mí, y también rechazó el pedido de la fiscal de tipificarme la figura de fraude, algo que fue en su momento de una desmesura absolutamente injustificada y que estaba alejadísimo de mi realidad. En el mismo fallo el juez fundamenta y aclara que en mi caso quedó comprobado que no hubo ningún tipo de beneficio ni personal ni para terceros y que todas las compras fueron en repuestos para la Flota y no hubo daño a la administración (algo que estaba absolutamente documentado). El nuevo Fiscal no apeló esa decisión del Juez lo cual de alguna forma confirma lo injustificado de aquella acusación de años atrás”
“De esta manera la Justicia confirmó lo que ya vengo diciendo desde hace cuatro años, cuando respondía con “CARTAS A LOS LECTORES”, al medio de prensa que me involucraba en tormentas que no eran mías. Todas esas veces yo insistía con la diferencia de escenarios injustamente mezclados. Y ahora entonces fue la Justicia, no yo, quien separando la paja del trigo, diferenció nítidamente estos dos escenarios. Por un lado los escenarios de corrupción, cruel, sucia y lamentable que terminaron en procesamientos con o sin prisión pero todos por delitos de fraude o estafa o similares. Y por otro lado los escenarios que infamemente algunos corruptos en su afán de obtener beneficios de prisión domiciliaria o libertad anticipada quisieron involucrar en la misma bolsa de corrupción. Escenarios de supervivencia o de querer cumplir como fuera el servicio. Como en mi caso en la Flota, donde como dijo el Juez nadie tocó un peso, donde hacíamos malabares para conseguir repuestos indispensables que pudieran dotar a las tripulaciones de esos viejos barcos de un mínimo de seguridad para salir a navegar. Expliqué y documenté como nuestra profesión se mueve en un escenario de riesgo y el estado de crítica necesidad que tenían los buques que iban a la Antártida o a operar al Caribe en zona de huracanes o los que tenían que cumplir las misiones de búsqueda y rescate en momentos de tormenta. Ahora entonces fue la Justicia que expresamente recogió en su fallo que en las compras de la Flota a mi mando no hubo “compras fantasmas” sino que fueron todas compras reales, donde estaba documentado hasta el marinero u oficial de cada barco que había recibido el material. Así pues: Nada que ver con escenarios de corrupción”.

En otro párrafo de su extenso escrito, Hugo Viglietti recuerda los momentos inmediatos a la audiencia judicial y a la resolución del magistrado. Viglietti nos cuenta: “Hace un rato a la salida del Juzgado, la prensa estaba a pleno y hacia mi vinieron. Di la cara como siempre y expliqué esto que les estoy comentando a Uds. Me preguntaron expresamente por la figura de “abuso innominado de funciones” y les dije: esta figura no me hace feliz, pero es una figura excarcelable que me permite estar hoy acá con ustedes, con la tranquilidad de quien no tiene nada deshonroso ni deshonesto atrás. Además, el procesamiento no es condena. En nuestro sistema judicial el procesamiento significa que ahora, acá, comienza otra etapa que terminará en unos años en condena o en absolución. Y tenemos con mi abogado toda la convicción, que así como pude obtener de la Justicia un resultado favorable al defenderme de la figura de fraude, también ahora ante esta figura de abuso de funciones, tengo muchos y sólidos argumentos que me permitirán probar que mis acciones no fueron arbitrarias y como bien dijo el Juez “sin beneficio ni propio ni de terceros” y por lo tanto confío en tener también al final de ese capítulo un resultado favorable”.
Hugo Viglietti, luego agregó, enfatizó merecidamente: “ Y a esta altura quizás sea importante recordar, porque han pasado cuatro años, que a mi me involucraron en estos temas porque en dos compras, dos compras en los cuatro años que comande la Flota, autoricé que se cambiara el objeto del gasto, es decir, licitamos unos repuestos y en los tiempos que demoran estos procesos, surgieron en esos viejos buques, necesidades más urgentes que me llevaron a autorizar que en vez de venir los repuestos originalmente pedidos, vinieran otros más necesarios. Por supuesto todo documentado. Y eso fue todo. Sin más vueltas. No hay otra cosa en mi caso”.

05ZonamilitardelPuertodeMontevideoFotowwwElPaisComUyHugo Viglietti, fiel a su perfil de hombre que le gusta llamar a las cosas por su nombre, no puede evitar cargar contra cierta prensa que pone a todos en la misma bolsa. Y es una carga razonable. Una carga justa, porque una vez que se ha expedido la Justicia, los colegas deberían saber diferenciar las aguas. Y es precisamente lo que él reclama en los siguientes términos:” No obstante, a veces parece hasta curioso como para cierta prensa cuesta separar, cuesta diferenciar. Al día siguiente del fallo pese a la contundente diferencia que hizo el Juez al separar entre figuras de corrupción y esa figura abstracta de “abuso de funciones”, igual parecía que estábamos todos en la misma bolsa. Se que debo convivir con esto y estoy preparado, no obstante lo cual me seguiré defendiendo cada vez que me quieran poner en esa bolsa”.

Pero hay apreciaciones muy sólidas de Viglietti. Muy certeras. Muy directas para quienes enlodaron el uniforme que llevó por años. Apreciaciones que él resume formulándose una pregunta:”¿Qué me ha dejado esto?”. El se  contesta y contesta a quienes embadurnaron la cancha: “Más allá del dolor de comprobar que durante 40 años conviví con unos pocos ladrones y unos menos traidores y no supe detectarlos. Más allá de la agresión sicológica de ver reiteradamente mi nombre metido, como dije antes, en tormentas que no eran mías, me deja algo positivo. Yo no necesitaba estos embates para saber que tenía una familia maravillosa y unos amigos no menos formidables…Amigos de verdad que volvían a irrumpir sin permiso después de tanto tiempo en mi vida para decirme que no precisaban ningún fallo judicial para seguir creyendo en mí. Una mención también muy emocionada para aquellos subalternos que rompiendo los muros de nuestra formación militar pone en automático entre las diferentes jerarquías, se acercaron o me llamaron o escribieron dándome su apoyo”.

Un famoso filósofo español no estuvo ausente en las reflexiones de Hugo Vigiletti. Específicamente el marino uruguayo expresó:” Ortega y Gasset dijo algo muy conocido  ”Soy yo y mi circunstancia”. Bueno, a mí me tocó vivir esta circunstancia y lo tuve que asumir. El tema es que la frase de este filosofo español sigue  con una segunda parte ya no tan conocida “y si no la salvo a ella no me salvo yo”. Y por eso di la batalla con las armas que pude contra la mentira y la difamación. Afortunadamente este capítulo, el más importante terminó aceptablemente bien. Ahora iré por el otro, a la búsqueda de que termine todo completamente bien, con un 100 por ciento de absolución, pero ya con otra tranquilidad. Terminó la pesadilla donde el fantasma de la prisión y la figura de fraude, cosas que siempre supe absolutamente injustificadas (y de acuerdo al fallo de la Justicia ya descartadas), sobrevoló mi vida durante estos años. Comienzo una nueva etapa de paz. Sé que vendrán más capítulos de esta triste historia de la institución a la que dediqué mi vida. Una Institución llena de hombres y mujeres honestos y sacrificados que no merecían todo el daño que genéricamente se les ha hecho por culpa de unos pocos infames”

En la historia de la humanidad, no pocas veces se han registrado situaciones de esta naturaleza. Situaciones en las que tarde o temprano ha salido a luz la verdad. Y los protagonistas siempre han quedado salvaguardados de las redes de la calumnia y de la difamación. Y el  Estado incólume de vicios y maldades, y que se precia de tal, aunque dañado por sus funcionarios  corruptibles y corrompidos, sigue el curso de su existencia, también acunando no solo las amargas, sino también las dulces. La resolución respecto al ex Comandante Hugo Viglietti, es el contrapunto de  la cara turbia de una Institución. Es la bofetada  para unos y la respuesta para otros. La respuesta  a gritos de que el Estado no es un todo de corrupción sino un todo de actitudes, muchas veces dispares entre sí.  Y no todos los involucrados de la Armada Nacional tuvieron la entereza  y la certeza de que la verdad saldría a luz. No todos los investigados tenían la embarcación fuerte y segura (o el timón adecuado) para navegar en aguas turbulentas, de ahí que algunos  zozobraron.  Hugo Viglietti no corrió esa suerte.

 Cuando la corrupción llega a los niveles del Estado, barajando las cartas del enriquecimiento económico, como es el caso de quienes hincaron sus dientes en dineros ajenos (dinero del pueblo, en definitiva)  y cuando la Justicia deja bien en claro las responsabilidades y las circunstancias de algunos de sus funcionarios, como la de Viglietti, es claramente un triunfo de la verdad. Es un triunfo del bien sobre el mal. En el Armagedón cotidiano, es el triunfo de la Justicia. Y para Hugo Viglietti, fue la paz, la armonía y seguramente una enseñanza.

Quiero entrar en  la recta final de esta entrega periodística destacando palabras y sentimientos de Hugo Viglietti, al encabezar su extensa carta dirigida a sus allegados y amigos. Decía textualmente:”Hace cuatro años, cuando comenzó este espantoso tsunami en la Armada, en una ceremonia en Santiago Vázquez cuando ocupé interinamente el cargo de Comandante, yo defendí públicamente a la Institución diciendo que la Armada eran 5.500 hombres y mujeres que trabajaban en forma sacrificada por sueldos muy bajos y no merecían ser denostados en forma genérica. Dije que desgraciadamente hubieron algunos Oficiales que mancillaron su uniforme, que aquellos que se llevaron para sus bolsillos los pocos dineros que tenía la Institución deberían pagar por ello y que quienes ocupamos cargos de conducción en ese período asumiríamos nuestra s responsabilidades. Yo asumí las mías. El tiempo pasó y acaba de terminar una importante etapa en la cual la Justicia afortunadamente dio la razón a mis dichos”.

Y como él también lo dice, ahora comienzan otros días. Los días “donde la escritura” (me consta que muchas horas dedicó a la redacción del libro “De Corazón Celeste.Diego Lugano.Sudáfrica 2010 y los desafíos futuros”) y “el deporte universitario” (me consta además que el Club Malvín lo ha atrapado intensamente) y “una rubia espectacular rubia que convencí hace 36 años” (me consta que ama a su familia con toda su alma) llenan ahora su vida, junto a su “hermosa nieta que está cada vez más tierna”.
La marinería eterna conoce de aguas profundas, de corrientes, de mares y de océanos,  de tripulaciones, de maniobras, de vientos, de tormentas y de huracanes. Esta navegación llegó a buen puerto. Navegando con Hugo Viglietti, no podía ser de otra manera.

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