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Por Jean Georges Almedras-18 de marzo de 2019

“La irrupción del juez Alejo Ramos Padilla y su equipo en este lodazal me levanta el ánimo, reconcilia con la vida y me llena de esperanza. No soy religioso, así que no tengo a quien dirigirle mi agradecimiento, que es cósmico. ¡El Estado debe protegerlos!”

No los protegió (y no lo protegió a Alejo Ramos Padilla).

El colega Juan José Salinas cuando escribió así en su blog Pájaro Rojo en su artículo “Affair D’Alessio-Stornelli: una jornada histórica, bisagra” (que se la recomendamos y está en nuestra página) fue pródigo, pero no inocente, porque ya está sobradamente curtido (de tantas miasmas flotando en las entrañas burocráticas de los edificios del poder de la Argentina) como para gastarse cartuchos de credibilidad, pero no obstante ello, destiló en ese párrafo una pequeña luz de esperanza o mejor dicho un reclamo, una exigencia, una arenga: la arenga que cualquier persona con valores y escrúpulos puede hacer pública, en honor a la verdad y por respeto  a la sociedad civil de la cual forma parte; la arenga propia a cualquier periodista libre, que en los últimos años lo único que ha hecho (como nosotros desde nuestra redacciones de Uruguay, Argentina, Paraguay e Italia) es denunciar y expresarse independiente y libremente de toda presión o condicionamiento, porque creemos en la justicia: bueno, al menos intentamos creer en ella. Que después se haga justicia o no, esa ya es otra historia. Una historia que (últimamente) nos lleva de la mano a transitar por los caminos de la resistencia y de la perseverancia. Ahora, más que nunca.

Pero desde que el juez Ramos Padilla abrió el corral por el cual salieron a la luz pública las matufias de D’Alessio y compañía, la calma y la paz de los ciudadanos con un poco de ética y de escrúpulos se hicieron añicos, y el estupor y la indignación cobraron un protagonismo tal, que hoy por hoy (al momento de redactar estas líneas) ante la nefasta noticia de que el gobierno macrista estaría empeñado a dar un puntapié rastrero a Alejo Ramos Padilla, nuestras indignaciones alcanzan niveles de magnitud indescriptibles.

Las últimas informaciones son preocupantes: el gobierno presentó formalmente el pedido de remoción  del juez federal Padilla ante el Consejo de la Magistratura por considerar que mantuvo una “actuación irregular y violatoria de los deberes de imparcialidad durante su presentación del miércoles pasado ante la Comisión de Libertad de Expresión, en la cual por espacio de varias horas describió la existencia de una “red paraestatal de espionaje ideológico, político y judicial de grandes magnitudes” que investiga , razón por la cual ya se encuentra detenido el falso abogado Marcelo D’Alessio estando imputado el fiscal Carlos Stornelli.

Con celeridad increíble (celeridad ya habitual cuando quienes están por quemarse las patas y las uñas son funcionarios del Estado) el pedido de juicio político fue impulsado por el Ministro de Justicia German Garavano ( ¡vaya personaje¡) y fue urgentemente presentado por el representante del Poder Ejecutivo ante el Consejo de la Magistratura, Juan Mahíques. Es que nada menos que el “Gran jefe” Mauricio Macri no tiene otro cometido entre manos que correr a un costado (tirarlo por la borda) a Ramos Padilla, a quien le endilga el pecado mortal de haber hecho “de su  investigación una cuestión política y mediática”.

Macri le está buscando la quinta pata al gato. Y tanto lo busca que en el texto oficial se destaca, por ejemplo, como argumento importante, la necesidad de mantener en reserva la investigación  sin más acceso que para las defensas y las partes, o la ,posibilidad de que el juez imponga el secreto de sumario las veces que  lo crea necesario.

Del otro lado del mostrador Padilla explicó públicamente que un pedido del juez Julián Ercolini  (a partir de una denuncia del propio fiscal Ercolino) fue lo que lo llevó (o le impuso) “verse obligado a levantar el secreto de sumario en la investigación, generando enormes inconvenientes y riesgos para la misma” resaltando además que el juez le solicitaba la causa aún cuando permanecía en secreto de sumario (desconociendo cuál era el contenido de la investigación)

Dentro de este contexto, el pedido  del Poder Ejecutivo (en la instancia de pedido de juicio político) pone especial énfasis en señalar que Padilla protagonizó “una pérdida total de ecuanimidad” al sostener “categóricamente como verdaderos, extremos de la investigación que conforme sus propios dichos, todavía no han sido verificados y del mismo modo que cuestionó e involucró a otros magistrados y diputados nacionales”

Garavano no ahorró ni tinta ni dialéctica para hacer la zancadilla a Padilla, en beneficio del Gran jefe.

Por ejemplo el escrito de Garavano apunta contra las referencias que el juez realizó respecto de la imputación contra Stornelli, a quien convocó públicamente a cumplir con el llamado a declaración indagatoria, y a un audio que hizo público que D’Alessio le habría enviado a la diputada de la Coalición Cívica Paula Oliveto. También el texto de Garavano dice: “La actitud confrontativa demostrada contra algunos legisladores, también exhibe un accionar incompatible con la prudencia y decoro esperados”

Pero hay más bajo el poncho, porque el escrito-Garavano tilda de “irregular” la propia realización de la audiencia convocada por el presidente de la Comisión de Libertad de Expresión, Leopoldo Moreau, de la que los legisladores de Cambiemos no participaron

El mismísimo Gran Jefe Mauricio Macri, al ser entrevistado por el periodista Luis Majul tiró dardos envenenados contra el Juez Padilla: "No es un juez que actúe con ecuanimidad, se prestó a un show mediático, espero que con las pruebas que hay el Consejo de la Magistratura evalúe destituirlo".

Se supo por ahí, que a pesar de que los perros rabiosos del macrismo (con su Gran Jefe a la cabeza) avanzan literalmente sobre el juez con abriendo sus fauces (para devorarlo si pudieran) la gestión de juicio política no será tarea fácil para Cambiemos, sencillamente porque no se cuentan con aliados suficientes entre los nueve consejeros de la Comisión de Disciplina y Acusación, para lograr un fallo favorable.

Independientemente de lo que vaya a acontecer, la señal del macrismo es más que contundente. Y se corre una verdadera carrera contra reloj porque en paralelo a las operaciones de destituir a Padilla, la investigación sigue su curso y el oleaje estaría a punto de alcanzar al Ministerio de Seguridad, con Patricia Bullrich a la cabeza,  y a la legisladora Elisa Carrió.

La polvareda de las investigaciones de Padilla tuvo ecos a nivel internacional. Ecos en términos de apoyo a su gestión como juez. Uno de los análisis (con ánimo de solidaridad) provino del magistrado  andaluz Baltazar Garzón. En una reciente entrevista exclusiva para Página 12, del periodista Martín Granovsky, Garzón se despachó: “Es un hecho ciertamente insólito y trascendente que un juez federal argentino como Alejo Ramos Padilla haya tomado una decisión histórica y valiente. Es importante que haya aceptado el requerimiento de la presidencia de la Comisión de Libertad de Expresión y haya comparecido en una sesión informativa”.

Granovsky consultó a Garzón sobre los criterios de imparcialidad y la respuesta fue directa y sin titubeos, aludiendo a la comparecencia de Padilla  a la Comisión:”No lo hizo para poner en conocimiento del órgano legislativo unos hechos relevantes de contenido presuntamente delictivos de los que conoce en función de su responsabilidad como juez federal de Dolores. Estos hechos son de alto voltaje político. Es difícil, desde luego, conciliar todos y cada uno de los intereses en juego. Debe protegerse la presunción de inocencia. Será dilucidada en sede judicial y para nada se ve afectada por las actuaciones parlamentarias. El caso tiene también una incidencia política que trasciende lo meramente judicial. Hablo por lo que vi y leí. El juez informó sobre hechos que develaron toda una trama de corrupción, extorsión, manipulación de causas judiciales, ataque a la labor periodística, espionaje y actuaciones de servicios de inteligencia extranjeros, organizada y con aparente protección al más alto nivel oficial del gobierno presidido por Mauricio Macri, a quien veo cada vez más cuestionado. Podrían haber participado colaboradores suyos. Como suele ocurrir en estos casos, desde un poder político inquietado por los novedades, y con el apoyo mediático de siempre, han decidido matar al mensajero en vez de ordenar una investigación amplia, profunda e inmediata que ponga negro sobre blanco las conductas irregulares denunciadas por el juez”.

En el  extenso diálogo con Granovsky, Baltazar Garzón no esquivó dar su opinión sobre las obligaciones de los jueces:“Los jueces tenemos la obligación de poner en conocimiento de la ciudadanía el contenido de una investigación de estas características, ya que fundamentalmente ellos, en este caso a través de sus representantes en el Congreso de la Nación, tienen derecho a estar informados, a participar y fundamentalmente a conocer los actos que lleva adelante el poder judicial”. ¿Quién podría oponerse?. Con el movimiento que pretende realizar a través de su representante en el Consejo de la Magistratura está evidenciando el interés directo en acabar con un juez independiente e incómodo. No deja de ser paradójico que en un país como la Argentina, en donde las causas judiciales se ventilan en la prensa, en muchas ocasiones sin mucha objetividad, se cuestione ahora una presentación en directo, sin intermediarios, ante todo el país y desde el Congreso, órgano máximo de representación popular. Y es muy sospechoso que se pretenda silenciar desde los sectores oficialistas a quien denuncia y que, con su actuación, pretende no solo cumplir con un deber ciudadano sino proteger su propia independencia frente a quienes quieran eliminar la posibilidad de la investigación”.

Cuando Juan José Salinas (y muchos de nosotros) aludimos –casi a gritos y con signos de exclamación, como unos enajenados-  a que se debe proteger a los jueces, que hacen justicia andando a los tumbos sobre lodazales y porquerizas del poder, no es un capricho del mundo de las metáforas.

Es un hecho. Es algo tangible. Terriblemente tangible. Terriblemente real.

Los códigos de moral de los operadores judiciales, parecen haberse quebrado; parecen haberse diluido en el ácido corrosivo destilado (día a día, segundo a segundo, destilado por los corruptos que están agazapados a los intereses creados (intereses especialmente antidemocráticos); parecen haberse esfumado.

Todos los años de Facultad de Derecho que vivieron esos corruptos de hoy, intentando entender las normas jurídicas como apuntalamientos de la convivencia republicana y democrática, parecen haberse ido por el wáter, a juzgar por los comportamientos: de un fiscal que se niega a responder a un juez federal; de funcionarios letrados que embisten a un juez federal (obedeciendo al Gran Jefe) para tumbarlo, tumbando así todas las posibilidades legítimas para que los chanchullos salgan a la superficie de las aguas servidas que circulan en los pasillos y en los despachos de los edificios sacro santos de la Justicia argentina: de un poder judicial con el aliento cloacal, más inaguantable de los últimos tiempos.

Muchos abogados (y jueces y fiscales, distantes de la corrupción) (funcionarios del Estado, personal de seguridad incluído)  deben estar pensando, que hoy, se han superado todos los límites..

Límites que también han sido superados en diferentes países, en diferentes épocas: épocas y momentos en los cuales los jueces han sido abandonados (recordemos a Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, en los años años noventa, finalmente devorados por Cosa Nostra, a bombazos). Abandonados por las intrigas de sus colegas y por el pueblo: el pueblo que después lloró sobre sus féretros, en un mea culpa a cielo abierto. Abandonados para que la cultura de la impunidad sea eterna y sea sacra.  

¿Vamos a ese mismo panorama   en la Argentina de hoy?.¿ O por el momento es solo una pesadilla?.

Y una  de esas pesadillas es ver al gobernante (al Gran Jefe) apuradísimo por descabezar a quien no hace más que cumplir con su deber.

Las redes sociales convocaron a una marcha para este jueves 21, en apoyo del juez Alejo Ramos Padilla. Será en la ciudad de Buenos Aires, a la hora 19 en la Plaza de Tribunales. Y en la ciudad de Dolores, la concentración será a la misma hora en la Plaza Castelli, y desde allí se marchará hacia el edificio del Juzgado Federal.

¿Vamos?

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*Foto de Portada: www.perfil.com

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