Por Jean Georges Almendras-16 de marzo de 2019

El Uruguay no podía faltar a la cita. No podíamos estar liberados de las garras de la red D’Alessio. Obvio.

En las últimas horas saltó a la luz pública, de acuerdo a una denuncia revelada por el  Juez Federal de Dolores  Alejo Ramos Padilla, que la red paraestatal de espionaje ilegal, con  Marcelo D’Alessio como principal protagonista, extendió sus tentáculos al Uruguay, y más específicamente a legisladores del Frente Amplio.

 Se informó en medios argentinos que dirigentes y legisladores de la coalición de izquierdas (Frente Amplio) viajarán a la Argentina con el cometido primordial de interiorizarse de toda esa situación, llevando bajo el brazo, no un pan, sino más bien temores a mares, de que de ser ciertas que las garras del ave rapaz D’ Alessiano se extendieron sobre sus cabezas, la tranquilidad de las relaciones diplomáticas entre ambos países estarían bajo riesgo ( de ser empañadas o alteradas, o mancilladas, como se quiera decir) (o como al lector le plazca).

El vocero frenteamplista, anunciando estos entremeses que preocupan a un sector del sistema político uruguayo, tiene nombre y apellido:  Gerardo Núñez.

“Los dichos del Juez Padilla nos dejó una preocupación enorme. Toda la denuncia es de una gravedad  gigantesca para la democracia. Nos despertó las alarmas y la preocupación extrema cuando el juez planteó que habría involucrados en nuestro país. Sobre todo cuando dijo que el espionaje ilegal y paraestatal recayó sobre integrantes del Frente Amplio” afirmó Núñez al ser entrevistado por “El Destape Radio”.

Cabe recordar al lector, que en su extenso informe del magistrado Padilla, éste advirtió que “las operaciones de espionaje investigadas exceden a nuestro país y pueden poner en peligro las relaciones con países como Uruguay, Venezuela, Irán, Israel y Estados Unidos”

Según apreciaciones de Gerardo Núñez, los temores se intensificaron ( “sonaron las alarmas” mejor dicho) porque la red paraestatal de espionaje de la que forma parte D’Alessio, podría estar estrechamente vinculada con específicos hechos de “espionaje militar y judicial” (ya que en territorio uruguayo se habrían concretado –materializado- operaciones de seguimiento (a partidos políticos, personas, y a organizaciones sociales).

Trascendió y (se hicieron eco de esa información varios medios argentinos) que Núñez ya habría entablado contacto con el legislador Leopoldo Moreau, presidente de la Comisión de Libertad de Expresión  en la que –como se supo en toda la Argentina y en el mundo- Ramos Padilla dio a conocer su voluminoso informe, Informe que hizo temblar los cimientos del sistema político y judicial, y policial, argentinos sin ningún tipo de contemplaciones.

En ese marco, precisamente  Leopoldo Moreau, en su cuenta de Twitter escribió: “Hoy se comunicaron con nosotros diputados del Frente Amplio de Uruguay para acordar una reunión la semana próxima para tratar el espionaje que D'Alessio practicó en ese país. Esto va camino a un conflicto con el país hermano”.

Núñez, en la entrevista de “El Destape Radio” agregó: “Estamos hablando de hechos que, en mi opinión, pueden poner en riesgo las relaciones diplomáticas entre los países .Si hay un gobierno o integrantes de un gobierno que mantienen conexiones con redes de espionaje paraestatal para investigar a integrantes de una fuerza política que es parte del gobierno de un vecino país, el hecho tendría dimensiones lamentables. Estos hechos no pueden pasar desapercibidos por la historia de atropellos a los derechos humanos que se vivieron en Argentina y Uruguay cuando aparatos de espionaje ilegal detuvieron, asesinaron y desaparecieron personas durante las dictaduras de los años 70 y 80”.

El Uruguay no podía faltar a la cita. No podíamos estar liberados de las garras de la red D’Alessio. Obvio.

Redes que ya no nos asombran, en una caja repleta de sorpresas que es hoy la comunidad humana mundial: sin distinción de banderas, ni fronteras. Una comunidad  mundial en la que se ve de todo: desde las cochinadas de D’Alessio hasta los crímenes a activistas como Marielle Franco en Brasil; o el asesinato burdo y descarado de la luchadora lenca Berta Cáceres; o la desaparición forzada seguida de muerte de Santiago Maldonado; o las persecuciones colonialistas a los mapuches en Argentina y en Chile; (Y la nómina de desatinos y crímenes sería en extremo extensa).

Mis amigos argentinos Raúl Blázquez y Alejandro Díaz, redactores argentinos de Antimafia Dos Mil, dirían que todo esto forma parte (o al menos es una cara más) del Sistema Criminal Integrado imperante en el mundo y en la región; y mi cercano colega, también argentino, Juan José Salinas, seguramente (sobre todas éstas repercusiones en el Uruguay) no tardará en darnos una visión muy ácida y certera de los alcances de la podredumbre posicionada en los sitiales del poder en la Argentina; nuestros colaboradores (de Antimafia Dos Mil) y amigos Sebastián Artigas y Damián Recoba, periodistas de La Izquierda Diario, seguramente le darían a este hecho una filosa lectura política (cargada fundamentalmente duras  críticas a los comportamientos de D ‘Alessio y Stornelli e in da mais debido a su contexto histórico local y regional) ; y finalmente, mi director italiano( de Antimafia Duemila) Giorgio Bongiovanni, sería igualmente incisivo en sus apreciaciones, interpretando este colosal y descarado accionar de D’Alessio y compañía, como uno de los tantos operativos de las metodologías mafiosas extendidas por el mundo, con la impunidad más indescriptible. Esa impunidad que (inexorablemente) esta siempre tutelada por poderosos intereses surgidos de las entrañas mismas del mundo de la finanzas y de los intereses criminales en manos de personajes (inimaginables) comandando              (maquiavélicamente desde las sombras) todas estas desviaciones, destinadas a desestabilizar democracias,  libertades, esperanzas y vidas, siempre apelando a hombres de la calaña del falso abogado Marcelo D’Alessio o del Fiscal Carlos Stornelli. Los artificieros visibles de una red de tentáculos (y cerebros mafiosos invisibles).

Tal como siempre ocurre, cuando saltan por los aires los tufos mal olientes de los hilos del poder; de los hilos de la ambición y de la inmoralidad expresada bajo múltiples  formas.

Obvio. Fue y sigue siendo así. ¿Y seguirá siendo así?¿Pero hasta cuándo?

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*Foto de Portada: Perfil captura América RV/Perfil